jueves, 27 de diciembre de 2007

jueves, 20 de diciembre de 2007

"Este año, que el niño Jesús, sea morenito"

Este año la profe nos ha enseñado una obra de teatro para el festival de Navidad. Una niña no tiene suficientes figuritas para su Belén y decide sacar de la caja sus muñecas para poner en el Belén, una muñequita China, una Africana, una Árabe, una Latinoamericana, y tres personajes aficionados a la música un rockero, un rapero, un aficionado al pop.
Y Mª José nos ha hecho cantar y bailar estribillos de villancicos modernos en la obra. A mi me gusta porque para actuar subo por la escalera al escenario con todos los Reyes Magos, yo soy Gaspara. Todos hablamos en la obra y cantamos y bailamos, es muy divertido.
A mi me ha gustado tanto que este año pondre figuritas de otros países en el Belén de mi casa. La profe nos preguntó que si nos gustaba para representar, a mi si porque al final dice que el niño Jesús nace para todas las culturas, las naciones, las razas, épocas y gustos, y eso esta muy bien.
Una niña de tercero.

Hoy representamos está obra de teatro, los niños lo hacen muy bien, están muy metidos en la obra aunque ayer estaban muy nerviosos. Hoy espero que sólo piensen en disfrutar, sentirse guapos y especiales y ser un equipo. En nuestro equipo hace un tiempin que Clara no está, le hemos hecho un cuaderno con dibujos, cuentos, poesías y adivinanzas de todos los niños de la clase. Todos la echamos de menos porque es alegre, una valiente, que nos enseña a esforzarnos y vivir con una sonrisa. Espero que vuelva muy pronto.

Mª José

miércoles, 12 de diciembre de 2007

"Marchosos Solidarios with Music"

Con peazo madrugón, 50 personitas partieron de Aluche, andando con todo su buen humor y parando a realizar algún jueguecillo por el camino, hasta llegar a Alonso Martínez. La Marcha Solidaria con Costa de Marfil, aquí estan las fotos, para vosotros, que lo disfrutéis. A petición popular, ahí va, está vez con música. Mª José

video

lunes, 10 de diciembre de 2007

"Imagina"


Imagina que esta noche al llegar a casa todo se relaja, el tiempo, las motivaciones, todo..
Imagina que está noche duermes con la tranquilidad de un niño/a y entonces sueñas...
Sueñas que todo es más fácil, que no te pierdes, que no estas cansada, que sonríes, que hay sol, que la vida puede ser muy linda porque no existe el miedo, ni la palabra adiós, que se escucha, que se habla, que se entiende, que se puede soñar sin miedo a caer de la nube y hacerte un moratón como cuando caías de la bici de niño.
Te permites soñar porque no existe el miedo al dolor, imaginas que hay mañana y como hay mañana te permites soñar lo que te gustaría hacer mañana, ¿cuánto tiempo hace que no sueñas que existe el día siguiente?. Ahora imaginando, en este sueño, no tienes que temer que se rompan tus ilusiones, ¿crees que puedes decir qué quieres tan sólo para mañana, o quizá dentro de una semana, te permites pensar de aquí a una semana?, ¿o vale, pongamos como mucho dos para no asustarme mucho? como cuando haces equilibrios sobre los adoquines de la calle cual funambulista, primero un pie, luego el otro, y si miras al fondo hay más posibilidad de mantener el equilibrio, ya te lo enseñó el acróbata. A ver ¿qué ocurre?, ¿se ve algo? Quizá para mañana despiertes con la sonrisa entre los labios.
Imagina que por un momento todo se relaja, todo es fácil, posible, feliz,...

MªJosé

miércoles, 5 de diciembre de 2007

"El Otro Yo"

"Este cuento es una adaptación del cuento, del mismo nombre,
de Mario Benedetti"

Se llamaba Pedro y era el chico más duro de la panda, se calzaba sus botas a lo Clean Eastwood y su chupa vaquera y salía a encontrarse con el resto de los colegas en el bar de costumbre. Sus amigos, sabían que podían contar con él, siempre tendría una palabra adecuada para cada problema que le plantearan. Y en cuanto a las chicas, bueno, nadie sabía manejarlas mejor que él, ellas sucumbían ante su ensayada sonrisa y nunca se había quedado colgado de una, hecho por el cual sus amigos le admiraban. Definitivamente era el chico más duro de su panda.
Pero Pedro tenía un problema, él tenía “otro yo”, y su “otro yo” era romántico, se enamoraba de las piernas de la buena de la Marilín y de la alegre sonrisa de la Julia Roberts, componía canciones y en ocasiones escribía poemas de amor. Esto a Pedro le sacaba de sus casillas, así que cuando Ana le miraba y sin darse cuenta su “otro yo” la sonreía con ternura, y le contaba lo maravilloso que sería escaparse a la sierra el fin de semana juntos, y llevarse la guitarra , y contemplar las estrellas, y... Entonces en el mismísimo momento en que se daba cuenta de que el corazón escapaba a su control, retomaba la situación, cogía la jarra de cerveza, como sólo él sabía hacer, y con su amargor borraba toda absurda emoción y volvía a ser Pedro, el chico más duro de su panda.
Ocurrió una tarde al volver del trabajo, encendió la cadena de música, se descalzó, puso los pies encima de la mesa y cuando quiso darse cuenta se había quedado dormido, momento que aprovechó su “otro yo” para empezar a bailar y a cantar. Regó las flores de la jardinera, y entonces recordó los dulces ojos de Ana, y su maravillosa sonrisa, y la ternura de sus palabras, y comenzó a escribir poemas de amor. Un extraño rumor hizo que Pedro despertase y cuando este sorprendió a su “otro yo” recitando sus poesías, no pudo soportarlo ni por un segundo más, que pensarían de él sus amigos si le vieran así, y fue entonces cuando comenzó a gritarle y a insultarle:“Pero quien te has creído tú para dejarme en ridículo de esta manera, no soporto más tu cursilería, desaparece de mi vida. El “otro yo” se retiró sollozando a una esquina de la habitación y aquella tarde no se volvió a saber más de él.
A la mañana siguiente Pedro se levantó mucho más descansado, ni rastro de su “otro yo”, lo cual le tranquilizó bastante, pero al asomarse al espejo del baño descubrió, tras de sí, a su “otro yo” que se había suicidado. Al principio aquel suceso le desconcertó, pensó que iba a perder la calma y que el terror se apoderaría de él, pero no fue así, su cuerpo no tembló, su estomago no se encogió y sus ojos no lloraron. De pronto se dio cuenta, la ausencia de su “otro yo” hacia que pudiera controlar la situación a su antojo.
Entonces volvió aquella ensayada sonrisa a su boca y tras tres cortos días de luto, se decidió a bajar a la calle a buscar a sus colegas, ahora sí que sería el chico más duro de la panda. Se calzo sus botas, tomó la chupa al hombro, bajo las escaleras, dobló la esquina, y de forma temeraria cruzo la avenida en dirección al parque, y allí apoyado en la valla espero a que como todas las tardes pasaran sus colegas. Ellos comenzaron a bajar la cuesta en dirección a donde él se encontraba, y justo cuando llegaron a su lado y él esbozo su sonrisa, observó como nadie percibía su presencia. Intentó llamar su atención, pero nadie le escuchaba, entonces acertó a escuchar:
“Pobre Pedro y pensar que parecía tan fuerte y feliz”. Y a Ana decir: “Lo parecía ”.
Pedro notó como si un nudo le ahogase en la garganta, creyó que el suelo se tambalearía a sus pies y pensó en llorar. Pero ya no pudo, intento buscar dentro de sí la pena, el dolor, pero ya no estaban, porque todas sus emociones, todos sus sentimientos... su “Otro Yo”, se los había llevado.

Adaptación: Mª José

domingo, 2 de diciembre de 2007

"Instrucciones para subir una escalera"

"Este relato de Cortazar va dedicado especialmente a Joa. ¿Reconoces la imagen de la foto?"


Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables.
Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón.
Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquier otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas.
La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente.
Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria.
La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie. Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera.
Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

Autor: Julio Cortázar